
Llegaba el Racing de Muñiz al Bernabéu. Un once blanco con alguna que otra duda, hasta minutos antes del partido no supimos de la presencia del determinante Robben en el campo. Toda una semana en cama con gripe fue un hándicap con el que contaba el equipo cántabro, pero finalmente si estuvo el holandés. La amenaza blanca convertida en eslalon y gol.
El partido transcurría por el cauce esperado, un Racing que llegaba con las ideas muy claras, y muy bien ordenado. Sufrió mucho la defensa blanca para parar en el juego aéreo a Zigic. El “grandullón” serbio es un dolor de cabeza para cualquier defensa. Y el Racing aprovecho (sin suerte) su juego por las nubes.
Salvo algún susto del Racing, el control de la posesión era clara y abrumadora del Madrid, pero mucho control y poca materialización. Juego hasta entonces con llegadas claras, pero sin transformarlas. Ni Higuaín, ni Raúl, ni Robben, Ni Van der Vaart, ni ninguno fue capaz de perforar la meta de Toño.
Mucho juego en el centro del campo. Y parece ser que Juande también rehúsa el jugar con dos bandas. No es ser un antiguo en mis valores futbolísticos, pero “embotellar” el centro del campo y la media luna del área, en detrimento de un juego vistoso, vertical y rápido por bandas, no me parece una muy acertada idea. Fue a comienzos del segundo periodo en un balón, que buscaba un desmarque acertado, cuando se adelantó Raúl al central racinguista, y peinando el balón dejo con mucho criterio el esférico a la carrera del “pipa”. Que una vez dentro del área, recorto a Cesar Navas, y acomodándose el balón con un buen campo de tiro, batió a Toño. Gran partido del argentino.
Tras el gol un partido gris, tal y como dijese en rueda de prensa juande. Tan gris fue el partido, como el debut de Faubert. Salió con 28 minutos por delante, sustituyendo a Robben, y no se le vió ningún destello de calidad. Escasa aportación del carrilero francés. Tendrá que cambiar mucho si quiere tener minutos.
Tras un pequeño asedio final del Racing, coincidiendo con la relajación inexplicable del Madrid se llegó al final de un partido que no pasara a la historia por ser de los más brillantes, pero que sirve para que no se pierda la comba del líder. Con el van 7 seguidos, 7 victorias seguidas las que lleva encadenadas en liga el equipo de Juande. Parece ser que se está trabajando bien. Esta vez mandó la efectividad frente a la espectacularidad. De vez en cuando no está de más, pero que no se acostumbren a ello sino el respetable del Bernabéu sacará los colores a diestro y siniestro, y la peñolada hará acto de presencia. Sin más felicitar a Iker por “su” nuevo record.








